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Que no se turbe tu corazón

  

No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. Juan 14:1-2

El miedo es una de las principales fuentes de turbación para nuestras mentes y corazones. No nos permite pensar correctamente, ni con objetividad.

Desde que el primer hombre pecó el miedo nos ha acompañado. Es una emoción tan fuerte que puede llegar a controlarnos si se lo permitimos.

Vivir la vida con miedo no es vida.

Dios sabe que somos propensos al temor. Es por eso que siempre nos exhorta a no temer.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10

Se dice que la expresión no temas esta 365 veces en la Biblia. No lo he podido comprobar, pero si es cierto que en la Biblia la encontramos abundantemente y por una buena razón, somos propensos a temer.

Lo importante aquí es que el que nos exhorta a no temer es también el que nos dice estoy contigo. Una cosa es decirle a alguien no temas para tranquilizarlo, pero otra muy diferente cuando ese “no temas” viene acompañado con las palabras: “porque yo estoy contigo”. Entonces podemos tener paz y estar seguros.

No dejemos que nuestros corazones sean turbados por cualquier cosa, sea real o imaginaria. La turbación nos paraliza, nos confunde y nubla nuestro buen juicio. Nos roba la paz. Eso no es lo que Dios desea para nosotros.

Cristo nos prometió su paz.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27

Confiemos en Dios en todo momento, mantengamos nuestra fe en Jesús.

Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: Tened ánimo, soy yo; no temáis. Mateo 14:27

Hoy le hablo a personas que están en turbación y confusión porque ya no saben qué hacer.

Solo en Jesús el Hijo de Dios encuentras tu paz.

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