Un Oasis en la Sequía
Sabemos que el camino del ministerio no siempre está bañado por el sol de la victoria, ni adornado con los laureles del éxito terrenal. A veces, la aridez del desierto se apodera del panorama ministerial, dejándonos con un corazón sediento de resultados, y un espíritu cansado por la aparente falta de fruto. Si hoy te encuentras atravesando este valle de sombra, quiero recordarte que no estás solo. Muchos siervos fieles a lo largo de la historia bíblica, y en la actualidad, han caminado esta misma senda. Incluso nuestro Señor Jesús, experimentó la frustración de ver a algunos de sus discípulos alejarse (Juan 6:66), y la agonía de sentirse abandonado por su Padre en la cruz (Mateo 27:46). Entiendo la frustración que embarga tu corazón. Has sembrado la semilla del Evangelio con fidelidad, has regado con lágrimas de intercesión, y has esperado con la esperanza puesta en el Señor, pero la cosecha parece no llegar. Los números en los bancos no cuadran, el rebaño parece dispersarse, y l...